jueves, 24 de noviembre de 2011

Nola ikasten dugu?


La investigación llevada a cabo por Edgar Dale concluyó que sólo se recuerda el 10% de lo que se lee, lo que coloca a lectura a la cabeza de la pirámide de las actividades menos eficaces para el aprendizaje. En cierto modo, seamos conscientes o no, siempre lo hemos sabido: si fuera tan eficaz leer no habría suspensos.
Oír, se coloca con el 20%, ligeramente por delante de ver, que quedaría con el 30%. Si combinamos los dos sentidos como hace una demostración o un vídeo, el resultado de lo recordado sería del 50%.
Sin embargo, queda lejos de 70% de participar en un debate o conversación, y no digamos del 90% de realizar o simular lo que se intenta aprender.
Llama la atención que no aparezca la escritura, aunque habría que distinguir entre lo que se escribe y lo que se copia. En definitiva: conversar o debatir, simular o hacer son los tipos de actividades que mejor garantizan el aprendizaje, precisamente las menos utilizadas en la enseñanza, de ahí el desajuste metodológico generalizado.
         
 Intentemos no ser literales, no nos confundamos. Porque no es tan sencillo. No se trata tanto de invertir la predominancia de los tipos de actividad como de que cada una tenga su función en el proceso.

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